Capítulo
II: Hola, y adiós.
A pesar de saber que tenía novio seguía con la esperanza de que se fijara en mí, después de todo, ¿por qué nos encontramos? No creo en las coincidencias. Pero que perra es la vida con algunos, me enteré de quien era su novio -¡mierda!- y lo conozco -¡carajo!- lo veo cada miércoles -¡chingada madre!- y lo tengo que tolerar con todo y sus bromas por tres horas -¡A la pu…!- Cuando cortaron me sentía bien por mí pero sentía más odio por su (ahora) ex-novio, ya que la hizo sufrir mucho, esperé una semanas para decirle que fuera mi novia, pero estaba tan harto de la realidad que se lo dije por correo electrónico, eventualmente fue rechazado, pero lo hice de la misma forma dos veces más y las dos veces que siguieron me dijo que no. Y como la tercera era la vencida la hostigué de salir conmigo hasta el punto de que nos dejamos de hablar (digo nos dejamos pues aún me duele decir que ella me dejo de hablar). Los días siguiente fueron largos y tristes para mí, Rubí rápidamente se dio cuenta y me apoyo mucho en esos días, tal vez ahora entendía porque éramos amigos, a pesar de que tengamos puntos de vista diferentes, siempre nos hemos portados solidarios el uno con el otro en momentos críticos.
Pasaba mis recesos con dos perdedores natos, uno llamado Eduardo, el cual era un genio para las cosas electrónicas y el responsable de mis buenas calificaciones en el taller, sin embargo era bromista (y el de las bromas muy muy fuertes), tenía fantasías sexuales con la profesora de inglés que estaba casada con el de matemáticas y para acabarla de amolar… No era muy guapo. Por su parte Por su parte Daniel, era un buen tipo, sólo eso, ya que su hobbie eran los videojuegos pero decir que era un hobbie es decir poco, no entiendo como sacaba buenas calificaciones si la mayor parte del tiempo jugaba con sus consolas de los 90´s o su computadora con un buen equipo de sonido, también gustaba de hacer bromas un poco estúpidas. Pero aún que tenía a decenas de tipos sin cerebro que gustaban del reggaetón y futbol (aclaro no digo que todos los que gustan de estas dos cosas sean estúpidos, sólo la mayoría de mi escuela en este entonces), a chicas hipócritas, golfas, o imbéciles; prefería estar con estos dos sujetos, me caían bien pese a todos sus errores mencionados y yo a ellos. De vez en cuando se nos unía Rubí (que no se llevaba con Eduardo)y Leticia, a quien yo le gustaba, por un tiempo tuvimos nuestras pequeñas escapadas, jugábamos, nos abrazábamos pero nunca no besamos, le pedí que fuera mi novia, pensé en “un clavo saca a otro clavo”, pero como si me hubiera leído el pensamiento Leticia me dijo que no.
Mi madre no llegaba y la firma de boletas estaba por concluir, así que le pedí permiso a la maestra de buscar a un adulto que se hiciera responsable de mi firma y encontré a Daniel con su abuela, rápidamente le explique la situación y ella acepto firmar mi boleta haciéndose pasar por mi abuela (es un gesto que jamás olvidaré) y cuando salí ahí estaba ella, Lilian, se acercó y me abrazo:
-Te voy a extrañar –me dijo entre sollozos.
-¡Mierda!, llora también estúpido insensible –me dije en mis adentros.
Apenas pude corresponder el abrazo y soltarme ya que me estaba esperando Daniel y su abuela. Me sentí tan mal por eso, que la sensación de destrozado duro una semana.
Ese pudo ser el peor verano de mi vida, me iban a cambiar de turno (ahora iría en el matutino), eso significa adiós Rubí, ese fue el último año de Lilian, Daniel y Eduardo (ya que mis perdedores favoritos también iban un año más avanzado que yo), recibí una golpiza por parte de unos pandilleros de la colonia en la que vivo por el simple hecho de no saludarlos y ahora tendría que ir a que me golpearan más en clases de Kung Fu. Bien sólo dos días salvaron ese verano, el cumpleaños de mi mejor amigo Roberto, ya que él sabe cómo todo lo malo parezca un reto a vencer y la visita de Lilian, la cual la habíamos planeado una semana antes de mi desafortunado encuentro con los pandilleros.
Mi madre no se apartaba de mí, ni siquiera para el punto de encuentro en la entrada de un hospital general (fue nuestra referencia para vernos). Así que estuvimos ahí cerca de una hora. Cuando la paciencia se nos quitó a los dos, apenas habíamos dado unos pasos cuando a lo lejos escuché mi nombre, me volteé, y ahí venía ella, parecía la típica escena de dos enamorados uno en cada extremo de la pantalla, en un fondo paradisiaco, específicamente una playa, el Sol se ocultaba tras las olas mientras más nos acercábamos y no fundíamos en un abrazo. Luego recordé mi realidad, estábamos rodeados de un ambiente pesimista, algunos angustiados otros llorando y mi madre esperando a que los “tortolos” terminarán su “numerito”, las presenté y fuimos a la casa, que por cierto estaba hecha un asco, no me había acordado que estuviera en tal estado, pero no me extraña, la única persona que hacía la limpieza en ese entonces era mi madre, estaba hecho una masa roja de vergüenza, traía al amor de mi vida por primera vez a mi casa y parecía un nido de ratas, por lo menos mamá nos dejó solos y pudimos prepararnos algo de comer y ver anime en la computadora que estaba en el comedor. ¿Alguna vez has tenido a un hermano que justamente su novia lo visita ese mismo día especial para ti y ambos acosan desde lejos a ti y a tu acompañante? Bueno eso sucedió y mi tía Andrea se agregó al espectáculo.
-Cálmate –me decía Lilian
¿Calmarme? ¿Cómo podía calmarme cuando seis ojos estaban clavados en nosotros esperando a que me armara de valor (que gracias a sus miradas ya era menos que inexistente) y besará a la chica de la que estaba enamorado desde hace casi 6 meses? Sin embargo traté de adentrarme en el anime y en la comida, cuando ambas cosas acabaron ella tenía que irse, la acompañe a la parada del autobús en donde vendría su madre, platicamos y decidimos sentarnos sobre el borde de un contenedor de árboles, uno frente a otro, había un gran árbol de jacaranda arriba de nosotros, y una bola de ciudadanos viéndonos un poco más sutil que mi familia, aun así podía sentir lo que pensaban <bésala>, ¡Claro que quiero! Pero tengo miedo de perderla por un insignificante beso cuando yo quiero una vida a su lado. Entonces me dijo:
-Me gustas -¿Qué? ¿Escuche bien?- Pero tengo miedo de perderte como amigo.
-Pero podemos intentarlo
-¿Y si no funciona? –me beso en la mejilla y en ese momento llego su madre, me presente y me despedí.
Empecé a hablarle más por correos electrónicos y preguntarle cuando nos volveríamos a ver, en poco tiempo supo que había sembrado una semilla de amor y tenía que matarla de raíz, me bloqueo, así ya no podía enviarle más correos.
A pesar de saber que tenía novio seguía con la esperanza de que se fijara en mí, después de todo, ¿por qué nos encontramos? No creo en las coincidencias. Pero que perra es la vida con algunos, me enteré de quien era su novio -¡mierda!- y lo conozco -¡carajo!- lo veo cada miércoles -¡chingada madre!- y lo tengo que tolerar con todo y sus bromas por tres horas -¡A la pu…!- Cuando cortaron me sentía bien por mí pero sentía más odio por su (ahora) ex-novio, ya que la hizo sufrir mucho, esperé una semanas para decirle que fuera mi novia, pero estaba tan harto de la realidad que se lo dije por correo electrónico, eventualmente fue rechazado, pero lo hice de la misma forma dos veces más y las dos veces que siguieron me dijo que no. Y como la tercera era la vencida la hostigué de salir conmigo hasta el punto de que nos dejamos de hablar (digo nos dejamos pues aún me duele decir que ella me dejo de hablar). Los días siguiente fueron largos y tristes para mí, Rubí rápidamente se dio cuenta y me apoyo mucho en esos días, tal vez ahora entendía porque éramos amigos, a pesar de que tengamos puntos de vista diferentes, siempre nos hemos portados solidarios el uno con el otro en momentos críticos.
Pasaba mis recesos con dos perdedores natos, uno llamado Eduardo, el cual era un genio para las cosas electrónicas y el responsable de mis buenas calificaciones en el taller, sin embargo era bromista (y el de las bromas muy muy fuertes), tenía fantasías sexuales con la profesora de inglés que estaba casada con el de matemáticas y para acabarla de amolar… No era muy guapo. Por su parte Por su parte Daniel, era un buen tipo, sólo eso, ya que su hobbie eran los videojuegos pero decir que era un hobbie es decir poco, no entiendo como sacaba buenas calificaciones si la mayor parte del tiempo jugaba con sus consolas de los 90´s o su computadora con un buen equipo de sonido, también gustaba de hacer bromas un poco estúpidas. Pero aún que tenía a decenas de tipos sin cerebro que gustaban del reggaetón y futbol (aclaro no digo que todos los que gustan de estas dos cosas sean estúpidos, sólo la mayoría de mi escuela en este entonces), a chicas hipócritas, golfas, o imbéciles; prefería estar con estos dos sujetos, me caían bien pese a todos sus errores mencionados y yo a ellos. De vez en cuando se nos unía Rubí (que no se llevaba con Eduardo)y Leticia, a quien yo le gustaba, por un tiempo tuvimos nuestras pequeñas escapadas, jugábamos, nos abrazábamos pero nunca no besamos, le pedí que fuera mi novia, pensé en “un clavo saca a otro clavo”, pero como si me hubiera leído el pensamiento Leticia me dijo que no.
Mi madre no llegaba y la firma de boletas estaba por concluir, así que le pedí permiso a la maestra de buscar a un adulto que se hiciera responsable de mi firma y encontré a Daniel con su abuela, rápidamente le explique la situación y ella acepto firmar mi boleta haciéndose pasar por mi abuela (es un gesto que jamás olvidaré) y cuando salí ahí estaba ella, Lilian, se acercó y me abrazo:
-Te voy a extrañar –me dijo entre sollozos.
-¡Mierda!, llora también estúpido insensible –me dije en mis adentros.
Apenas pude corresponder el abrazo y soltarme ya que me estaba esperando Daniel y su abuela. Me sentí tan mal por eso, que la sensación de destrozado duro una semana.
Ese pudo ser el peor verano de mi vida, me iban a cambiar de turno (ahora iría en el matutino), eso significa adiós Rubí, ese fue el último año de Lilian, Daniel y Eduardo (ya que mis perdedores favoritos también iban un año más avanzado que yo), recibí una golpiza por parte de unos pandilleros de la colonia en la que vivo por el simple hecho de no saludarlos y ahora tendría que ir a que me golpearan más en clases de Kung Fu. Bien sólo dos días salvaron ese verano, el cumpleaños de mi mejor amigo Roberto, ya que él sabe cómo todo lo malo parezca un reto a vencer y la visita de Lilian, la cual la habíamos planeado una semana antes de mi desafortunado encuentro con los pandilleros.
Mi madre no se apartaba de mí, ni siquiera para el punto de encuentro en la entrada de un hospital general (fue nuestra referencia para vernos). Así que estuvimos ahí cerca de una hora. Cuando la paciencia se nos quitó a los dos, apenas habíamos dado unos pasos cuando a lo lejos escuché mi nombre, me volteé, y ahí venía ella, parecía la típica escena de dos enamorados uno en cada extremo de la pantalla, en un fondo paradisiaco, específicamente una playa, el Sol se ocultaba tras las olas mientras más nos acercábamos y no fundíamos en un abrazo. Luego recordé mi realidad, estábamos rodeados de un ambiente pesimista, algunos angustiados otros llorando y mi madre esperando a que los “tortolos” terminarán su “numerito”, las presenté y fuimos a la casa, que por cierto estaba hecha un asco, no me había acordado que estuviera en tal estado, pero no me extraña, la única persona que hacía la limpieza en ese entonces era mi madre, estaba hecho una masa roja de vergüenza, traía al amor de mi vida por primera vez a mi casa y parecía un nido de ratas, por lo menos mamá nos dejó solos y pudimos prepararnos algo de comer y ver anime en la computadora que estaba en el comedor. ¿Alguna vez has tenido a un hermano que justamente su novia lo visita ese mismo día especial para ti y ambos acosan desde lejos a ti y a tu acompañante? Bueno eso sucedió y mi tía Andrea se agregó al espectáculo.
-Cálmate –me decía Lilian
¿Calmarme? ¿Cómo podía calmarme cuando seis ojos estaban clavados en nosotros esperando a que me armara de valor (que gracias a sus miradas ya era menos que inexistente) y besará a la chica de la que estaba enamorado desde hace casi 6 meses? Sin embargo traté de adentrarme en el anime y en la comida, cuando ambas cosas acabaron ella tenía que irse, la acompañe a la parada del autobús en donde vendría su madre, platicamos y decidimos sentarnos sobre el borde de un contenedor de árboles, uno frente a otro, había un gran árbol de jacaranda arriba de nosotros, y una bola de ciudadanos viéndonos un poco más sutil que mi familia, aun así podía sentir lo que pensaban <bésala>, ¡Claro que quiero! Pero tengo miedo de perderla por un insignificante beso cuando yo quiero una vida a su lado. Entonces me dijo:
-Me gustas -¿Qué? ¿Escuche bien?- Pero tengo miedo de perderte como amigo.
-Pero podemos intentarlo
-¿Y si no funciona? –me beso en la mejilla y en ese momento llego su madre, me presente y me despedí.
Empecé a hablarle más por correos electrónicos y preguntarle cuando nos volveríamos a ver, en poco tiempo supo que había sembrado una semilla de amor y tenía que matarla de raíz, me bloqueo, así ya no podía enviarle más correos.